El personaje inspirado en Lizette Farah, interpretado por Verónica Bravo, es el centro de la controversia. La defensa argumenta que la serie presenta conductas satíricas que generan una percepción pública errónea y atribuyen a Farah sospecha sobre la muerte de su hija. Además, cuestiona el uso de imágenes reales de Farah y la reproducción exacta de espacios íntimos, como el cuarto de Paulette, basados en fotos de la investigación judicial. Informa Infobae.
El equipo legal de Lizette Farah sostiene que la serie de Netflix reavivó el interés público en el caso, afectando directamente su vida personal, profesional y familiar.
