Lo que comenzó como un resfriado leve se convirtió en una tragedia para una familia de Whitstable, Reino Unido. Jason Selvey y su hijo, ambos afectados por el síndrome de Alagille —una rara enfermedad genética que afecta al corazón— murieron mientras dormían, después de presentar síntomas aparentemente inocuos como tos, congestión y dolor de garganta.
Jason, de 47 años, falleció en 2017 tras acostarse con lo que parecía un simple catarro. Su esposa, Amber Selvey, recuerda el impacto de la pérdida: “Era un hombre sano, fuerte, sin problemas previos. Nunca imaginé que no despertaría”, asegura, aún conmocionada por la inesperada tragedia, anuncia La Razón.
