El Gobierno de los Estados Unidos ha anunciado una medida que impacta directamente el futuro migratorio de miles de ciudadanos a nivel global. A partir del próximo 21 de enero de 2026, se suspenderá el procesamiento y la emisión de visas de inmigrante para nacionales de 75 países, un listado que incluye a Guatemala. Esta disposición busca restringir el acceso a la residencia permanente bajo el argumento de evitar que los extranjeros se conviertan en una “carga pública” para el Estado norteamericano.
La decisión, confirmada por el Departamento de Estado, se fundamenta en una revisión de los perfiles socioeconómicos de los solicitantes. Los funcionarios consulares ahora evaluarán con mayor rigor factores como la salud, la edad, el dominio del idioma inglés y la solvencia financiera del individuo. El objetivo declarado es garantizar que quienes ingresen al país para establecerse de forma definitiva cuenten con los recursos necesarios para ser autosuficientes y no dependan de beneficios estatales.
Es fundamental aclarar que esta pausa no afecta las visas de no inmigrante, tales como las de turismo (B1/B2), negocios o estudios. Sin embargo, para los guatemaltecos con trámites de reunificación familiar o peticiones laborales en curso, la noticia genera una profunda incertidumbre. Aunque las citas y entrevistas podrían continuar en algunos consulados, la aprobación final de la visa quedará congelada de manera indefinida hasta nuevo aviso. Esta política representa uno de los cambios más drásticos en la gestión migratoria de la región en los últimos años.
