La seguridad de nuestras mascotas es una prioridad constante, pero existen situaciones externas, como el envenenamiento provocado por personas inescrupulosas, que requieren una reacción inmediata. Cuando un animal ingiere una sustancia tóxica, el tiempo es el factor más determinante para su supervivencia. Aunque la atención veterinaria es insustituible, conocer técnicas de primeros auxilios puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Una de las herramientas más efectivas en estos casos es el carbón activado. Si no se tiene la versión farmacológica a mano, el carbón vegetal común (usado para parrilladas) puede servir como sustituto de emergencia. El procedimiento consiste en moler el carbón hasta obtener un polvo muy fino, diluirlo en agua y administrarlo vía oral. Este elemento actúa mediante un proceso de adsorción, atrapando las toxinas en su superficie porosa para evitar que el flujo sanguíneo las absorba.
Es fundamental recalcar que esta medida es únicamente provisional. Una vez administrado, se debe trasladar al animal de inmediato a una clínica veterinaria para un lavado gástrico o la aplicación de antídotos específicos. Mantener la calma y actuar con rapidez bajo este protocolo aumenta significativamente las probabilidades de recuperación de nuestro fiel compañero.
