Hace solo unas horas, Pavel Durov, fundador y CEO de Telegram, denunció en su canal que el gobierno de Putin había bloqueado el acceso a Telegram para los usuarios en Rusia. Pero la situación escaló rápidamente: hoy se sumó el bloqueo de WhatsApp y otras aplicaciones de Meta, como Instagram y Facebook.
En Rusia, la entidad encargada de este tipo de medidas es Roskomnadzor, la Agencia Rusa de Supervisión de las Telecomunicaciones. Ayer mismo, el regulador anunció restricciones contra Telegram, argumentando que la plataforma no cumplía con la legislación rusa y que “no se implementan medidas efectivas para combatir el fraude ni el uso de la mensajería con fines criminales o terroristas”.
En el país, Telegram y WhatsApp son las dos aplicaciones de mensajería más usadas, pero desde Moscú llevan tiempo impulsando una alternativa local: Max. Desde el verano pasado, todos los teléfonos y tabletas vendidos en Rusia deben venir con Max preinstalada. Esta aplicación fue desarrollada por VKontakte, la red social rusa similar a Facebook, que en la práctica está bajo el control del gobierno ruso. Información de Xataka
