La llegada de un nuevo ciclo calendario es, para casi todas las culturas, un momento de renovación y esperanza. Sin embargo, la forma de atraer la buena suerte varía drásticamente según la latitud. Mientras que en Latinoamérica predominan los rituales de movimiento, en Europa y Asia el simbolismo se centra en objetos cotidianos y actos de despojo. A continuación, presentamos las cinco tradiciones más llamativas respaldadas por su arraigo histórico y cultural.
En Dinamarca, la víspera de Año Nuevo se celebra con un estruendo peculiar. Los daneses tienen la costumbre de romper platos contra las puertas de sus amigos y familiares. Lejos de ser un acto de vandalismo, se considera un honor: cuantos más fragmentos de vajilla acumulados encuentre una persona en su entrada, más afecto y suerte recibirá durante el año. Además, es común ver a familias enteras saltando desde una silla a la medianoche para “caer” con el pie derecho en el nuevo periodo.

Por otro lado, en Japón, la espiritualidad marca el inicio del año con el Joya no Kane. Los templos budistas hacen sonar sus campanas exactamente 108 veces. Según su creencia, cada campanada purifica uno de los 108 deseos mundanos o pecados que causan el sufrimiento humano, permitiendo comenzar el año con un espíritu limpio.

En Ecuador y parte de la región andina, el ritual principal es la quema del “Año Viejo”. Se elaboran monigotes de cartón o tela que representan personajes del año que termina. Al quemarlos a medianoche, se simboliza la destrucción de lo negativo para dar paso a lo nuevo. En contraste, en Italia, la tradición es gastronómica: se cenan lentejas, cuya forma circular recuerda a las monedas antiguas, con el fin de atraer la prosperidad económica.

Finalmente, en Filipinas, el círculo es el protagonista absoluto. Las personas visten ropa con estampados de lunares (polka dots) y llenan sus bolsillos de monedas, convencidos de que las formas redondas aseguran un flujo constante de riqueza y abundancia.

Bonus: El descenso de la esfera en Nueva York
No se puede hablar de Año Nuevo sin mencionar el icónico evento en Times Square, Estados Unidos. Desde 1907, miles de personas se reúnen para observar el descenso de la famosa bola de cristal. Durante los últimos 60 segundos del año, la esfera baja por un mástil iluminado, sincronizando el tiempo de millones de espectadores que realizan una cuenta regresiva unísona. Este evento combina tecnología, tradición y un espectáculo de toneladas de confeti que contienen deseos escritos por personas de todo el mundo.
