Transformar el hogar en un refugio de paz similar a una suite de alta gama no requiere de una reforma estructural ni de inversiones millonarias. Según expertos en diseño de interiores y tendencias actuales de bienestar, la clave reside en el minimalismo estratégico y la atención a los detalles sensoriales. Al adoptar la filosofía de “menos es más”, es posible elevar la estética de cualquier espacio centrándose en la calidad sobre la cantidad.

El primer paso fundamental es la limpieza visual. Los hoteles de lujo mantienen superficies despejadas; eliminar el exceso de objetos decorativos reduce el ruido visual y genera una sensación inmediata de amplitud. En segundo lugar, la iluminación juega un papel crucial. Sustituir luces blancas intensas por lámparas de luz cálida en puntos estratégicos crea una atmósfera acogedora.

Otro cambio sencillo es la actualización de los textiles. Invertir en sábanas de algodón de alto número de hilos y toallas esponjosas en tonos neutros replica la experiencia de un spa. Asimismo, el aroma es un distintivo invisible: el uso de difusores con fragancias de lavanda o sándalo personaliza el ambiente. Finalmente, la incorporación de elementos naturales, como una sola planta de gran formato o flores frescas, aporta vida y frescura, completando la experiencia de un alojamiento de cinco estrellas en la comodidad de su hogar.

